No sé ustedes, pero yo me siento agotada, cansada y enojada. últimamente no puedo abrir ni una sola red social sin saber del sufrimiento de alguien por tantas situaciones ahogantes. Que la pared entre Estados Unidos y México, DACA, terrorismo en Las Vegas, el que hace de la masacre en Orlando parecer ya historia lejana; los huracanes en el Caribe y la manera en la cual el gobierno estadounidense se ha demorado en ayudar a levantar a Puerto Rico.

El viernes pasado fui al entierro de la abuela de mi mejor amigo en Alabama. En ese mismo día, dos de mis mejores amigas dieron luz a dos hermosos bebes – el primer hijo de cada una. El ciclo de la vida en plena marcha. Pronto recordé que la vida sigue, que las situaciones frustrantes de hoy en día cambiarán – es inevitable.

Es fácil querer rendirse, pero el riesgo de hacerlo es demasiado. Hay que cargar nuestras baterías. Esta será mi intención para este Festival de Orgullo en Atlanta. Encontrar la fuerza dentro de mí para hacer lo posible para avanzar en comunidad. Acompáñenme, ya que hay mayor poder si somos muchos.

Entonces, ¿cómo lo hacemos?

Primero – Hay que recordar lo bueno que hemos logrado: la igualdad del matrimonio gay y otros avances inclusivos para la comunidad LGBTQ o la simple existencia de un papa católico con filosofía un poco más moderna. Hay que buscar lo que nos brinda sentimientos de logro, de éxito y felicidad y usar esa energía para seguir adelante.

Segundo – Debemos extender la mano al prójimo. Muchos de nosotros somos activos en la comunidad porque hemos superado desafíos – de hecho, quizás seamos más afortunados que nuestros mismos amigos o personas conocidas de otros grupos. Tenemos que formar relaciones fuertes entre nosotros mismos para llegar a ser indestructibles. Hay que crear conexiones con personas diferentes a nosotros mismos, sea de género, raza, orientación sexual, religión, profesión, en fin. El punto es de expandir nuestras redes para formar un movimiento más grande.

El crear conciencia sobre los temas que enfrentamos en la comunidad Latina queda en nuestras manos. Si no nosotros, ¿quién entonces?
Tercero – Debemos comprometernos a ser el cambio que deseamos ver. Se puede formar parte de una organización, o acudir ayuda si es necesario. Votar, ser voluntarios o simplemente salir a tomar un cafecito con alguien – lo que sea mientras que no nos quedemos sin hacer nada.

El espíritu latino es fuerte, lleno de esperanza y fe, ¿a poco no? Es nuestro deber comprometernos a ese futuro que queremos para los bebes recién nacidos, para nosotros mismos. Debemos usar nuestro espíritu latino, porque efectivamente “el pueblo unido, jamás será vencido.”

¡Feliz Orgullo a todos – a cargar baterías!

Ivette López Sisniega fue la co-directora de la noche de gala de la Human Rights Campaign Atlanta del 2016 y 2017 y forma parte del grupo directivo de la organización

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